A veces tenemos trabas mentales y nos cuesta sacar una idea. Obtener una idea para emprender también puede volverse difícil. O puede que nosotros lo hagamos difícil. Muchas veces puede suceder que se nos ocurre algo y lo desestimamos, tal vez pensando que no vale la pena intentarlo. Sin embargo, no deberíamos subestimar ese granito de idea.
Pero las ideas pueden conseguirse de muchos lugares. Puedes sacarlos de blogs de emprendedurismo, en la tele, cuando vas camino a algún lado puedes observar a tu alrededor y ponerte a pensar qué harías o cómo mejorarías tu mismo un emprendimiento ya montado por alguien más.
Puedes sacar las ideas hasta de los niños. Uno a veces no presta atención a las ideas alocadas de los niños, fruto de su casi infinita imaginación. Pero ahí tienes una fuente inmensa de ideas y puedes hacerla realidad.
Las ideas vienen cuando menos te lo imaginas. El asunto es estar atento y dispuesto a ensuciarte las manos para poder hacer realidad esa idea. No necesita ser una gran idea. Necesita ser pequeñita y con trabajo y esfuerzo se hará grande.
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